Cada momento del ritual pide algo distinto.
Una forma de comer.
Una forma de beber.
Todo está pensado para que no sea una comida más.
Algo frío en la mano y algo de picar que va pasando
Se come de pie, alrededor del fuego.
Sin prisa.
Un refrigerio para empezar, a base de azafrán y piel de naranja infusionados. Un guiño al arroz y un tributo a una especia célebre de la paella.
Tomate a la llama, ajo al papillote y cebolla encurtida. Todo hecho delante de tus invitados. La reinvención de un paté típico que se cocina y se come alrededor del fuego.
Cocinados al vapor y con espuma de escabeche al tomillo, es nuestra aproximación al legendario aperitivo de papas con mejillones.
Cocida, aromatizada, y envuelta en una capa de mayonesa untuosa casera, es un tributo a la tradicional tapa valenciana, que se come en el esmorzar.
El aperitivo más valenciano para abrir la conversación mientras el fuego hace su trabajo.
Todos a la mesa.
Una espera acompañada con producto a la brasa.
Cocina sencilla bien hecha.
Vino con gaseosa de toda la vida. Refrescante y ligero, lo servimos en jarra para los más cautos y en porrón para los que se atreven a beber «al gallo».
La joya de PAELLÓ. Bajo el calamar ahumado a la brasa se esconde un guiso de panceta, morcilla y habas que se ha convertido en nuestro entrante estrella.
El tradicional guiso valenciano elevado a su versión más moderna. Un guiso de anguila, patata, pimentón y ñora en dos versiones: fondo y aire, coronado con lomos a la llama y crujiente de su propia piel.
Según mercado. Salmonenetes, sardinas, gallinetas: lo que la lonja mande. Sencillos, frescos y a la brasa..
Capellán a la llama de la leña de naranjo, tomates frescos de la huerta y piparras.
« La paella estaba brutal, pero el calamar con habas... casi le roba el protagonismo »
Laia (de Valencia), antes de anotarse la receta
Se sirve.
Algunos comen en plato.
Y otros comen directamente del paellón.
Tú decides a quién le das ese privilegio.
Arroz variedad J. Sendra, pollo, conejo, costilla de cerdo, caracoles, judía verde, alcachofa y garrafón.
Es la forma más pura de entender este momento.
Una receta inspirada en los orígenes documentados de la paella valenciana.
La anguila sustituye al conejo.
Arroz variedad J. Sendra, pollo, conejo, caracoles, judía verde tipo Tabella y Ferraúra, y garrofón.
Gamba, sepia, rape, ajo tierno y, por supuesto, tinta de calamar.
Frescas y de temporada, nos adaptamos al tipo de verdura que más te guste.
Fideo, gambitas, rape y mejillones.
Cuéntanos gustos, contexto y número de invitados.
Diseñamos una receta equilibrada y la cocinamos para vosotros
Con guiños a postres valencianos y elaborados delante de tus invitados.
Para que el recuerdo perdure en la memoria de todos.
Posiblemente no lo hayas probado nunca. Empapada en horchata de chufa y recién hecha en el momento. Con una bola de helado de leche merengada para disfrutar del contraste entre frío y calor.
El único helado del mundo que se corta con un cuchillo. De turrón, de fresa y nata o de vainilla, chocolate y nata. Este barquillo evoca mil recuerdos de los veranos en familia a cualquier valenciano.
Nada más valenciano que la naranja como postre. La pelamos entera de una sola tira, y cortamos los gajos para que solo quede la pulpa limpia. Los bañamos en su propio zumo y vino moscatel.
« Soy muy de dulce, pero os digo que la torrija de fartón es el mejor postre que he probado en mi vida »
Cristina (de Galicia), tras pedir otra torrija
Que no se planifica pero siempre llega.
Un carajillo, una copa y tiempo.
Mucho tiempo.
Café con ron flambeado.
Aromatizado con piel de limón, canela en rama y granos de café.
Es popular. Es memorable. Es imprescindible.
Como la tónica de azafrán y naranja, pero con ginebra.
También con infusión de romero y pomelo.
Son versiones valencianas aromatizadas con hierbas de nuestra tierra.
Un aguardiente seco de anís verde que los valencianos han tomado durante generaciones para alegrar la jornada en el campo. Hoy en día, es un pilar de la cultura valenciana.
A los valencianos les sorprende que a los turistas les sorprenda. En verano, este café con hielo se convierte en el formato de café preferido, perfecto para aplacar el calor.